Si hay algo claro que demuestra una buena contabilidad es que, para tratarla adecuadamente, hay que saber remover los garbanzos.
Imagina que tu contabilidad es una olla.

En ella echamos los ingredientes necesarios para que al final de su cocción obtengamos el preciado guiso de garbanzos, listo para servir.
Pues la contabilidad (la olla) está repleta de ingredientes:
- Operaciones de activo y pasivo
- Ingresos y Ventas
- Gastos y Compras
- Ajustes contables
- Amortizaciones
- Variaciones de existencias
- Apuntes de Cierre de Ejercicio
- …
Eso es lo que compone tu contabilidad. Muchos ingredientes, que bien aderezados y añadidos, cada uno en su justo momento, componen tu olla de garbanzos y el resultado final. Tu gran guiso de garbanzos.
Este guiso final (tu resultado) y el aspecto que presenta la olla finalizada su cocción (tu balance de situación) de cara a terceros, es el mayor y más valorado tesoro de un buen contable.
Un buen contable, mimará que cada ingrediente esté en la olla en el preciso momento que sea necesario para que la olla pierda presión (a veces) y otras la gane. Para que los impuestos estén al día, para cumplir con plazos legales, … reportando informes a terceros.
Tal vez dejes entrar a remover los garbanzos de tu olla (tu contabilidad) a diversos cocineros y chefs (profesionales externos) que buscan poder tener entre sus fogones, el máximo número de ollas (contabilidades).
No te quepa dudas que habrá muy buenos cocineros (profesionales) que te asesoren y te insistan en cuidar de tu olla, dándoles sabor, frescura y aromas nuevos.
Sin embargo, piensa que tantos garbanzos (operaciones) ebullendo a la vez en diferentes ollas … pueden ser difíciles de controlar, con varios cocineros de por medio, … por lo que más de una de esas ollas, al final, dan como resultado un guiso de garbanzos quemado y con olor a chamusquina.

¡Está comprobado!
¿Permitirías que alguien cuide tus garbanzos si al final, al removerlos, se convierte en un despropósito de guiso?
Si tienes el guiso a medias, busca a alguien de confianza que cuide tus garbanzos (tu contabilidad) para que no se te queme al final de la cocción.
Confía en alguien especializado en tratamiento de datos. Con experiencia en gestión administrativa y contable, que remueva adecuadamente tus garbanzos.
Quien pueda ocuparse de tener a fuego lento tu guiso, echar los ingredientes en el momento oportuno, para presentar el mejor aspecto posible y poder servirlo al gusto de todos.
Y si luego decides que tus garbanzos no saben como a tí te gustarían, busca un nuevo cocinero.
Y tú, ¿cómo remueves tus garbanzos?


